
Amanece nublado en este viernes día 20 de mayo, donde compañeros de esta Agrupación nos desplazamos rumbo a Madrid. En torno a las 6:30 de la mañana, aún entre bostezos, nos ponemos en marcha para visitar el Congreso de los Diputados.
Disfrutando de los hermosos parajes con los que la diosa fortuna nos ha obsequiado a los habitantes de esta comarca del suroccidente asturiano, comarca castigada por la reconversión industrial y el despoblamiento que estamos sufriendo y con el pensamiento puesto en las numerosas alternativas de futuro para nuestro resentido concejo, tales como el Parador Nacional de Corias, Parque de Fuentes del Narcea, túnel del Rañadoiro, etc. Dejamos atrás Asturias.
Por fin en Madrid, agotados por el viaje y los inconvenientes de un autobús que no ofrecía muchas comodidades, llegamos al Congreso de los Diputados. Un hermoso edificio cuya construcción data del año 1843 cuando Isabel II colocó la primera piedra, la construcción, bajo la dirección del arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quedó concluida en 1850. Luego se incorporarían los famosos leones, fundidos con el bronce de los cañones capturados a las tropas de Marruecos en la guerra de 1859.
Después de pasar las pertinentes medidas de seguridad, nos espera una profesional guía que nos lleva por la parte visitable del Congreso.
A los pocos minutos de nuestra entrada en el edificio, se une Álvaro Cuesta, diputado socialista. Tan atento y amable, como siempre, nos saluda uno a uno y nos explica un poco, la manera de actuar en el hemiciclo así como su posición en el mismo, junto con alguna anécdota ocurrida. Su presencia entre nosotros se hace corta, pues debido a su apretada agenda nos tiene que dejar.
Visitamos amplios salones, escritorios y una vez en el hemiciclo, destacar la sorpresa que nos llevamos, pues, ante la idea inicial que personalmente tenía;…será como una plaza de toros!! Nada más lejos de la realidad. Es un sitio reducido y muy acogedor, donde cada partido político tiene su sitio estratégico, la decoración acorde con el lugar y la época en la que fue construido. Aún presente la “redecoración” llevada a cabo el 23 de febrero de 1981, cuando un grupo de golpistas encabezados por el teniente coronel Tejero, mantuvieron en vilo a toda España. Este hecho fue uno de los episodios más dramáticos de la democracia española.
En definitiva, salimos muy satisfechos con todo lo allí presenciado y con ganas de visitar la parte menos vista del edificio, no pudo ser.
La tarde la empleamos en relajarnos y visitar parte del patrimonio artístico que la capital del reino posee. Madrid, mezcla de diferentes razas, etnias y culturas que tienen cabida en “esta” España libre y democrática.
El sábado día 21 nos ponemos en marcha hacia nuestra próxima parada, Segovia. Contemplando el paisaje veo a lo lejos una enorme cruz, es el valle de los Caídos. Sorprendido e impresionado intento recordar parte de la historia que allí se encuentra.
Una enorme cruz de 150 metros de altura, fosa de un pueblo víctima de sí mismo, homenaje a los muertos de los dos bandos de la Guerra Civil Española, homenaje de todo un pueblo a quienes le legaron una España mejor. Aunque el monumento en si tiene claros tintes falangistas, en la construcción de dicho monumento participaron presos políticos que habían sido condenados por defender sus ideas contrarias al régimen existente en aquella época tan dura y sangrienta de nuestra España más oscura.
Llegados a la capital segoviana, hacemos un amplio recorrido por su parte más histórica, visitando desde el acueducto hasta el alcázar. Nos da la hora del almuerzo y ya en posición, en un lujoso restaurante, el chef nos brinda con demostración incluida, deliciosos cochinillos, plato típico de esta provincia.
El tiempo se nos echa encima y tenemos que salir apresuradamente hacia el Principado, Ya en tierras asturianas, cansados por las horas de autobús y rendidos por el calor reinante durante estos dos días, ponemos punto y final a esta aventura de lo más amena.
Luís Álvarez Aumente.